Terrabusi Kraft:
una lucha heroica

Crónica y testimonios de sus
trabajadoras y trabajadores

 

 

Germán Vidal

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin dudas, la lucha de las obreras y obreros de Terrabusi Kraft que se inició con los despidos del 18 de agosto de 2009, será recordada por muchos años, por sus enseñanzas, y por su magnitud.
En medio de una crisis económica internacional, agravada por la nefasta política del matrimonio Kirchner, este contingente de trabajadores se plantó y mostró un camino a todo el pueblo. Como afirmó desde el
inicio la dirección clasista y revolucionaria del conflicto, con sus aciertos y errores, se podían enfrentar los despidos, y el intento del gigante estadounidense
de la alimentación de descargar la crisis sobre las espaldas de los obreros. Por eso ellos se ganaron la solidaridad y simpatía de millones de argentinos en todos los rincones del país.
Con su lucha, paralizando durante 38 días la producción de la planta Kraft de Pacheco, los trabajadores de Terrabusi, dirigidos por su Comisión Interna y su Cuerpo de Delegados, entraron por la puerta grande en la
historia de nuestro movimiento obrero, y dieron a la vez un ejemplo de dignidad nacional, frente a la prepotencia del monopolio norteamericano, que pisoteó las leyes laborales argentinas. Esta lucha no se puede
comprender sin analizar el extraordinario auge de luchas que recorre nuestro país, con posterioridad al Argentinazo de diciembre de 2001, camino
abonado por innumerables combates, con otro hito en la rebelión agraria de 2008. Tampoco se puede entender al margen de la enconada disputa “por arriba”, entre el gobierno kirchnerista y otros sectores del
grupo hegemónico de las clases dominantes.
Este conflicto puso a la clase obrera de las grandes empresas en el centro de la política nacional, y tuvo repercusiones internacionales. Cambió
la situación política en nuestro país, desnudando la esencia de un gobierno que se dice “nacional y popular”, pero que a la hora de la verdad produjo un violento desalojo de la fábrica, reprimiendo salvajemente a
trabajadores, familiares y amigos, y permitiendo que Kraft transforme su planta de Pacheco en un campo ilegal de detención.
El conflicto tuvo etapas, que son las que tratamos de reflejar en estas páginas, en las que los distintos sectores (gobierno, dirección sindical, empresa, partidos políticos, etc.) tuvieron posiciones cambiantes ante la firmeza
de la lucha de los trabajadores y la extendida solidaridad popular.
Producidos los despidos, el gobierno dictó a través del Ministerio de Trabajo una conciliación obligatoria favorable a los trabajadores. La dirección del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación apoyó el reclamo, y la empresa violó las resoluciones ministeriales.
Luego vino una etapa en la que el gobierno dejó caer la conciliación obligatoria, y el STIA dio la espalda a la lucha. Promediando el mes de conflicto, y con la presidenta viajando a Estados Unidos, se puso en marcha el operativo de desalojo, que culminó con la represión del 25 de septiembre.
La gigantesca movilización popular del lunes 28, con más de cien cortes de ruta y actos en contra de la represión, marcó el fin de esta etapa.
A partir de allí, con la dirección del conflicto fuera de la fábrica, se abre un nuevo momento, en el que el gobierno inicia negociaciones, impactado por el fracaso político de su accionar. Esta etapa va hasta la firma del acta del 16 de octubre, que permite el reingreso de 70 trabajadores a la
planta, el compromiso escrito de Kraft de no avanzar en su plan de ajuste, el reingreso de los miembros de la Comisión Interna, entre otros logros.
La última etapa que analizaremos en este escrito es la que va desde la firma del Acta del 16 de octubre hasta las elecciones de Comisión Interna, y la nueva situación abierta a partir de ella.(...)
 

 

 

 

 

   Baja el libro

Autor: Greman Vidal

ISBN: 978-9553-44-6

Materia: Luchas obreras

Edición: 1a.ed, 2010

Páginas: 128

Formato: 18 x 26cm